Nemian Danza Escénica celebró entre ovaciones su primer cuarto de siglo

CDMX a 19 de Julio de 2018.- La noche de este martes, el máximo recinto cultural del país se vistió de gala para celebrar el vigésimo quinto aniversario de trayectoria profesional en los escenarios de la compañía independiente Nemian Danza Escénica, que tuvo un éxito rotundo luego de la espectacular presentación de Nemian 25 años. El camino de la vida, programa bajo la dirección de su fundadora, la bailarina y coreógrafa Isabel Beteta.

La velada dio inicio con la entrega de un reconocimiento y la develación de la placa por el cuarto de siglo de fructífera trayectoria, a cargo de Lidia Camacho, ​d​irectora general del INBA, quien acompañada por la bailarina y coreógrafa, Cora Flores; Guillermo Maldonado, parte del Consejo Asesor de la Dirección de Danza de la UNAM, y Cuauhtémoc Nájera, Coordinador Nacional de Danza del INBA, reconoció la incansable labor de compañía, que ha proyectado la danza contemporánea mexicana a los escenarios de varios países.

Durante la gala dancística, la agrupación, que formó parte del Sistema  Nacional de Creadores, siendo también merecedora a la beca del Fonca Creadores Escénicos en dos ocasiones, y cuyas obras muestran el trabajo colectivo y el desarrollo de los individuos dentro de la compañía, deleitó al público con un programa, integrado por los estrenos Llenar el vacío y Kafkiana, y su pieza de repertorio A la sombra del alba, obras que tienen como hilo conductor a las relaciones humanas, principalmente en lo social y lo afectivo.

La presentación comenzó en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes con Llenar el vacío, coreografía creada por Isabel Beteta, para ser estrenada en este importante festejo en reconocimiento al trabajo y trayectoria de la agrupación, conocida por crear imágenes poéticas a través del ritmo y el movimiento corporal con el apoyo de distintos objetos y materiales diversos.

Esta primera pieza, en la que participaron lo seis bailarines de la compañía, busca­ dar respuesta a la pregunta básica del sentido de lo que hacemos en la vida, y se cuestiona el cómo llenar los vacíos, que muchas personas sienten a pesar de vivir en un mundo donde hay de todo.

La coreografía inicia de manera portentosa con un juego de danza área integrando discretas luces, acompañada de la ópera Orfeo y Eurídicede Gluck, mientras los cuerpos descienden lentamente para llenar el vacío que representa el escenario; luego, efectos sonoros y música, desde electrónica hasta sonidos del medio oriente entremezclados con violines clásicos, sirven de pista a los bailarines, que van de la soledad al conjunto, en dúos y cuartetos, con movimientos que parecieran de marionetas que por momentos cobran naturalidad y vitalidad extrema.

La función continuó con otro estreno: Kafkiana, dueto ejecutado por los Eustorguio Guzmán y Rosario Verea, quienes representan la lucha por el dominio en la relación de pareja, los juegos de poder y un final amoroso. Se trata de un trabajo creado por Verea, en el que dos proporciones de cuerpos diferentes conforman a un ser de dos cabezas y varias extremidades, que se construye y se reconstruye de manera constante, emulando al escarabajo en el que muta Gregorio Samsa en la novela de Franz Kafka, La metamorfosis, representando el hecho de que todos, en algún momento, podemos convertirnos en monstruos.

Este camino de la vida, convertido en una exploración de las relaciones humanas a través de los cuerpos, sus movimientos y la música, culminó con la presentación de la coreografía de Javier  Amado, A la sombra del alba, que con campanadas de iglesia, sonidos ambientales y música de Paco de Lucía, ejecutada en vivo, transportó al público a un pueblo granadino de principios del siglo XX, en el que se ambienta La casa de Bernarda Alba, obra que fue inspiración para realizar esta pieza.

En esta interpretación libre y muy personal de la obra del dramaturgo español, Federico García Lorca, su creador plasma la represión y el desencanto, pero también la rebelión y el deseo. Se trata de una puesta de gran teatralidad cargada de simbolismos, presentes tanto en el movimiento como en el uso del objeto.

Para esta escenificación, en la que la maestra Beteta -reconocida en 2016 con la Medalla Bellas Artes por su trayectoria y a sus aportaciones a la danza-, hace el papel de “La Bernarda”, Nemian Danza Escénica contó con la participación de dos guitarras flamencas, un cajón y un grupo de jóvenes bailarinas especializadas en danza española de la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello del INBA.

En esta última pieza participó un ensamble de músicos, como Alejandro Uribe y Andrea Espinosa, quienes también acompañan las puestas del Centro Cultural “Los Talleres”, dirigido por Isabel Beteta, quien ha formado parte de importantes agrupaciones como Metrópolis y Contempodanza, y ha colaborado como bailarina invitada en Íntegro, grupo peruano dirigido por Óscar Naters, y en Retazos de Cuba, a cargo de Isabel Bustos.

La noche llegó a su fin entre estruendosos aplausos y generosas ovaciones que durante varios minutos recibieron la agrupación y a su directora, del  público, la comunidad artística, los familiares y amigos, quienes se dieron cita en el emblemático espacio de la cultura de nuestro país.

Desde su fundación en 1993, la compañía se ha caracterizado por llevar al escenario las experiencias de vida de sus integrantes, siempre preocupados por la investigación de nuevos lenguajes dancísticos y explorando propuestas visuales estéticas pero con un discurso humano y profundo que entablan un diálogo y establecen un puente con un rango amplio de espectadores.

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